"En Galicia, tierra pobre, habitada por almas rendidas, suspicaces y sin confianza en sí mismas, el particularismo será reentrado como erupción que no puede brotar, y adoptará la fisonomía de un sordo y humillado resentimiento, de una inerte entrega a la voluntad ajena, en que se libra sin protestas el cuerpo para reservar tanto más la íntima adhesión.
No he comprendido nunca por qué preocupa el nacionalismo afirmativo de Cataluña y Vasconia y, en cambio, no causa pavor el nihilismo nacional de Galicia o Sevilla"
José Ortega y Gasset, 1921,
Ortega, lo que nunca quiso - o no pudo - comprender es que el nihilismo nacional de Galicia que el representaba retóricamente con una precisión sublime, centrándose sólo en sus síntomas y derivaciones psico-sociales, tenía causas históricas y político-económicas muy profundas. La falta de empatía y concreción en el pensamiento de no pocos intelectuales céntricos de la península puede llegar a ser desesperante - y, todo hay que decirlo, la de no pocos intelectuales periféricos, también ayuda a aclarar poco las cosas - . En cualquier caso, me parece injusto y falaz pretender empezar a entender la cuestión nacional en el estado español centrándose sólo en los síntomas y relegando un debate-investigación profundo sobre las causas.
Galicia no es España, del mismo modo que el azucar no es tomate, y punto, lo cual no quiere - necesariamente - decir que esa diferencia tenga que motivar o devenir en divorcio jurídico-político.

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