Termino de leer el Gorgias de Platón. Creo que en los diálogos siguen estando todos los temas que obsesionan a esta sublime porquería que llaman el hombre moderno.
Sócrates, Espartaco y Gerónimo son tres individuos que me fascinan y por los que siento una profundísima curiosidad personal; curiosamente, ninguno de ellos dejó más testimonio que sus palabras y sus hechos.
Si digo que este planeta necesita, urgentemente, una historia de los perdedores y un amor trágico por el destino de los defensores de causas justas, no estaré diciendo nada nuevo, pero, estoy seguro, estaré proponiendo el resurgir de una ciencia necesaria.



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