Es imposible ser totalmente niño y totalmente adulto. Si ser niño consiste en conservar cierta inocencia a pesar de las decepciones, estoy dispuesto a serlo. Si ser adulto consiste en conservar, pese a la pasión por el juego y la aventura, cierto sentido de la responsabilidad, también estoy dispuesto a serlo
Quien no pueda habitar la niñez tanto como la madurez, no es de fiar para mí. Creo que, sociológicamente hablando, se suele asociar al niño con ese estado mental y de espíritu en el que el paso del tiempo y la opinión de los demás nos importa tres pepinos, y al adulto con ese estado en el que nos damos cuenta de que esa sensación es pasajera.
Columpiarse entre el principio del placer del retorno a la inocencia y el principio de realidad del arbol de la ciencia, es tan humano como respirar, y no hay más vueltas que darle. Somos así.
Quien no pueda habitar la niñez tanto como la madurez, no es de fiar para mí. Creo que, sociológicamente hablando, se suele asociar al niño con ese estado mental y de espíritu en el que el paso del tiempo y la opinión de los demás nos importa tres pepinos, y al adulto con ese estado en el que nos damos cuenta de que esa sensación es pasajera.
Columpiarse entre el principio del placer del retorno a la inocencia y el principio de realidad del arbol de la ciencia, es tan humano como respirar, y no hay más vueltas que darle. Somos así.
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