lunes, 25 de abril de 2011

26 Abril 2011


Es imposible ser totalmente niño y totalmente adulto. Si ser niño consiste en conservar cierta inocencia a pesar de las decepciones, estoy dispuesto a serlo. Si ser adulto consiste en conservar, pese a la pasión por el juego y la aventura, cierto sentido de la responsabilidad, también estoy dispuesto a serlo

Quien no pueda habitar la niñez tanto como la madurez, no es de fiar para mí. Creo que, sociológicamente hablando, se suele asociar al niño con ese estado mental y de espíritu en el que el paso del tiempo y la opinión de los demás nos importa tres pepinos, y al adulto con ese estado en el que nos damos cuenta de que esa sensación es pasajera.

Columpiarse entre el principio del placer del retorno a la inocencia y el principio de realidad del arbol de la ciencia, es tan humano como respirar, y no hay más vueltas que darle. Somos así.

No hay comentarios:

Publicar un comentario