la "autorreferencialidad" en el gusto estético sólo existe en el plano privado, personal. En el plano público, colectivo, existe un mucho de imposición del gusto y muy poco de autonomía.
Los comisarios del gusto -críticos, editoriales, periódicos, equipos de marketing... etc- nunca quieren competidores. Incluso aunque una fórmula repetitiva y caduca sea rentable, están dispuestos a sacrificar el goce estético por su cuenta corriente.
Los comisarios del gusto -críticos, editoriales, periódicos, equipos de marketing... etc- nunca quieren competidores. Incluso aunque una fórmula repetitiva y caduca sea rentable, están dispuestos a sacrificar el goce estético por su cuenta corriente.
En el mercado del gusto estético, tanto como en el mercado de las ideas políticas, a nadie le gusta tener competidores, pero todos quieren ser vistos.
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